Lo dijo y lo cumplió: el Dr. Alberto Cormillot ventiló sus intimidades
Quizá en su mejor momento, cumpliendo sueños como el del circo, con un hijo pequeño y una nueva familia soñada, "se destapó".
Cómo es el sexo después de los 80, según Alberto Cormillot: cuál es la frecuencia que mantiene y hasta qué edad se imagina activo.
El médico más mediático del país cumplió lo que prometió hace 30 años: tener sexo hasta los 85. Hoy, con 86 y un hijo de tres años, habla con Revista Gente sobre deseo, longevidad, viejísmo y vitalidad. "Mientras el cuerpo no me ponga límites, yo no me los pongo", asegura.
Treinta años atrás, en una nota con Revista GENTE que quedó registrada en los archivos, Alberto Cormillot se animó a ponerle fecha a su deseo: decía que iba a tener sexo hasta los 85 años y que pensaba vivir hasta los 120. Lo dijo con convicción. Hoy, a punto de cumplir 87, con más de seis décadas de trabajo en los medios, un hijo de tres años y medio, una mujer de 39 (Estefanía Pasquini) y una rutina que arranca a las cuatro de la mañana, el médico más mediático del país vuelve a hablar sin filtros. Y cuenta que no solo cumplió con su promesa sino que la superó.
La entrevista ocurre minutos después de haber estado ensayando en el Circo Servian, donde hizo dos funciones especiales junto a sus nietas Abril y Zoe -ambas estudiantes de artes circenses- y se lanzó al vacío, colgado de un arnés, haciendo volteretas aéreas frente a una multitud. El cuerpo, otra vez, no le puso límites. Y sus ocurrencias no terminan ahí: va a volver a hacerlo el jueves 21 de este mes y el domingo 31, día en que hará dos funciones especiales para festejar su cumpleaños.
"Mi vida sexual no cambió en todos estos años. Sigue siendo la misma", asegura. Y no es una frase suelta. En diálogo con Revista GENTE, Cormillot cuenta cómo es tener sexo pasados los 80, qué limita a hombres y mujeres a esa edad, qué se mantiene intacto y qué se transforma. También explica qué significa ser viejo sin resignarse al viejismo, cuál es el rol de la testosterona y por qué, para él, el placer no tiene fecha de vencimiento.
-¿Qué dice la nota que tenés en la mano?
-Bueno, en esta nota que no sabía que existía, dice: "Voy a tener sexo hasta los 85 años". Tenía, en ese momento, 56. Y también dice: "Voy a vivir hasta los 120" y "El 30% de los tipos tiene vida sexual más allá de los 85. Yo pienso estar en ese 30%. No fumo, no soy diabético, no soy hipertenso, no ingiero medicamentos que puedan influir en mi vida sexual, no tomo alcohol... ¿por qué no habría de seguir siendo sexualmente activo? Es simple: si tenés buenas arterias, tenés buenas erecciones...".
La nota en la que Cormillot adelantaba cómo sería su vida sexual a los 80 en el número 1614, que se publicó el 27 de junio de 1996. -¿Qué decís 30 años después?
-Mirá, primero, esto de poner límites es una manifestación de viejismo. En ese momento tenía vivos a mis padres. Mi mamá murió un año después de esa nota; mi papá, 11 años después. Y pienso: mi papá murió en el 95 y tuvo vida sexual hasta que falleció.
-¿Confirmado?
-Absolutamente confirmado. Y mi vida sexual sigue activa.
-¿O sea que cumpliste con lo que dijiste?
-Cumplí. Por ahora, sigo cumpliendo. Pero hay algo que no aparecía ahí: uno no maneja sus genes. Después de esa nota tuve cáncer tres veces. El otro día hablaba con la genetista que me hizo los estudios para saber si podía transmitir algo a mis hijos. Mis hijos grandes no tienen nada. Pero con Emilio, que tiene 3 años, salieron todos los genes bien. Le dije: "Pucha, entonces qué mala suerte tuve yo de haber tenido tres cánceres". Y ella me contestó: "Definamos mala suerte: tuviste tres cánceres, pero estás acá".
-¿Hasta que edad te imaginás teniendo sexo?
-Hasta que me de el cuerpo, me imagino siendo como mi papá.
-¿Creés que el cuidado personal te ayudó a atravesarlo?
-Totalmente. Me permitió recuperarme. También tuve dos meses de una infección gravísima: fiebre de origen desconocido, un resfriado difícil. Estuve a punto de morir. Y salí. Siempre digo: tengo buena cobertura médica, no voy a decir cuál, pero es muy buena. Eso, más hacer las cosas bien, más suerte. En nuestro país hay mucha inequidad en la atención médica.
-Sos como Highlander.
-(Se ríe) Hasta el día de hoy sí. Pero cuando tuviste tres cánceres, sabés que no tenés la vida comprada. Además, tengo una dislipemia, un colesterol familiar que he manejado, pero mis arterias siguen estando bien. Igual, sé que no tengo la vida comprada. Vivo cada día como si fuera el último. A full. Porque tengo que estar bien también por los demás, no solo por mí.
El arte circense en la sangre: Alberto y sus nietas, Abril y Zoe Cormillot, en el Servian. -¿Investigaste más sobre esa estadística del 30% de los hombres que tienen sexo después de los 85?
-No, eso fue un comentario de una estadística que leí en ese momento. Hoy la hubiera investigado más. Pero sí, seguramente hay un porcentaje significativo de hombres que siguen teniendo sexo, de distintas formas. No necesitás una erección completa para tener sexo. Hay muchas maneras de estar en pareja y satisfacerse mutuamente.
-¿Qué pensás del término "abuelo"?
-Cada uno define lo que significa ser abuelo. Yo soy abuelo de mis nietas. Pero mi mamá decía: "A mí no me digan abuela, yo soy abuela de mis nietas, pero no soy abuela". Porque "abuelo" puede tener una carga peyorativa. Yo soy una persona vieja. Pacho O'Donnell me dijo: "No tenemos por qué no decir ‘viejos', porque lo somos". No se dice porque se considera un insulto, pero yo tengo asumido que tengo 86 años. Me faltan días para cumplir 87 y sigo haciendo todo lo posible para mantenerme. Me levanto a las 4, me cuido con la alimentación... todas las cosas que hacía en ese momento, las sigo haciendo.
-Tenés mucha conducta.
-Sí, pero no lo vivo como algo forzado. Ya es mi estilo de vida. No me gusta otro.
Cormillot contra el viejismo: "¿Qué me va a limitar, la edad? A mí que me ponga límites el cuerpo"
Cormillot va a festejar los 87 en el Circo y habla con Revista GENTE sin rodeos sobre sexo y longevidad. El doctor, que ensaya números aéreos en el Circo Servian a días de cumplir 87, no lo dice por decir. Hace décadas que desafía los estereotipos de la vejez: empezó a hacer tap a los 69 años y aéreo a los 75. Y no se detuvo. "Nunca me pregunté qué va a decir la gente. Yo sé quién soy y cómo hago las cosas. El circo es mi hobby, pero lo hago con profesionalismo".
Cuando habla de viejismo, lo equipara al racismo o al gordismo: una forma de descalificar a alguien por su edad o por su aspecto físico. "El viejismo es una de las discriminaciones que sigue siendo explícita. No se dice ‘viejo' porque se considera un insulto. Pero somos viejos. Yo tengo 86 y estoy orgulloso de estar así", sostiene. La vitalidad, en su caso, no es un rasgo anecdótico: es una elección, una práctica diaria, un posicionamiento político.
Cormillot comparte sus claves para una longevidad activa: alimentación cuidada, actividad física diaria, sexo frecuente, vocación y vínculo. "No me puse límites mentales. Yo dejo que me los ponga el cuerpo", resume, con el arnés todavía marcándole la espalda y la sonrisa intacta.
-¿Qué pasa con el sexo después de los 70? ¿Cuándo empieza a bajar la curva?
-Mucha gente se jubila a los 65... y se jubila de la vida. Yo dejo que los límites me los ponga el cuerpo. Mientras el cuerpo no me diga basta, yo no me lo voy a poner mentalmente. Tuve 12 días para ensayar tres números para el circo: tap, tango y aéreo. Muy poco. Pero lo hice, con ayuda de la gente del Circo Servian y mi equipo. Y en aéreo, pedía más: más vueltas, más saltos. Me mueve la adrenalina.
Imágenes de Alberto Cormillot en pleno ensayo en el Servian. -¿Qué limitaciones físicas tienen hombres y mujeres para tener sexo después de los 80?
-En los hombres puede bajar la libido por disminución de la testosterona, los estados de ánimo influyen y puede haber menor calidad en las erecciones. En las mujeres, cambia la pared vaginal, hay menos humedad, puede doler. Algunas recurren al chip sexual, que es testosterona. Y si falta, hay que reemplazarla. Si no falta, no.
-¿Tiene beneficios el sexo en la vejez?
-Muchísimos. Relaja, desestresa, genera endorfinas, es placentero. Junto con comer, es de las actividades más gratificantes. Por eso está bueno seguir teniéndolo. La edad no debe ser un límite. Aunque no haya erección, se puede tener sexo igual.
-¿Y que hay de cierto en esas historias de que hombres mayores mueren por exceso de viagra?
-Eso es un mito. Nadie muere por tener sexo. Es mucho más probable morir por no tenerlo. Es como ese cartel que dice: "Antes de hacer actividad física, consulte a su médico". El mío diría: "Si no va a hacer actividad física, consulte a su médico".
-¿Y hoy? ¿Cómo es tu vida sexual con una pareja joven y un hijo de tres años y medio?
-Muy activa. Más de una vez por semana, seguro. A veces dos, tres veces. No todos los días, depende del estado de ánimo y del momento. Pero sí, mucho más de una vez por semana. Ella escribió algo muy lindo en Instagram sobre lo que implica construir una familia. Vale la pena leerlo.
-¿Podés tener sexo tres o cuatro veces por semana?
-Sí. A veces más, a veces menos. Depende. Pero todavía tengo deseo, casi como antes. Tal vez un 10% menos. Nada más. Lo importante es que funciona, detalla Gente.
Comentarios