Dos de las principales siderurgícas del país dejaron en la calle a 1200 empleados
No sería las únicas empresas que planean cerrar fábricas en el país.
La industria siderúrgica argentina atraviesa una crisis profunda que dejó a más de 1.200 personas sin trabajo. Dos de las principales empresas del sector, Acerbrag y Acindar, suspendieron sus actividades debido al derrumbe de las ventas, la caída de la demanda y la apertura indiscriminada de importaciones.
Acerbrag, la mayor empresa privada de Bragado con 600 empleados, anunció la suspensión indefinida de su producción. Es la cuarta vez en el año que frena sus operaciones, y aunque los trabajadores seguirán cobrando sus salarios, la incertidumbre es creciente. La empresa ya había despedido a 80 personas el año anterior.
Por su parte, Acindar suspendió a casi 600 trabajadores en su planta de Villa Constitución, Santa Fe, quienes recibirán el 75% de sus sueldos. La medida podría extenderse a otras fábricas del grupo ArcelorMittal en Rosario, San Nicolás, La Tablada y Villa Mercedes.
Ambas compañías señalan que la situación se agravó por la alta carga impositiva, la falta de financiamiento, y las dificultades para acceder a insumos críticos. Además, la apertura de importaciones desde China y la desaceleración de sectores como la construcción, la automotriz y la agrícola han golpeado duramente al acero argentino.
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